domingo, 26 de septiembre de 2021

 Impacto de la evolución de la Ciencia Política en la toma de decisiones políticas para hacer frente a la pandemia generada por la Covid-19

 Esmit Ruiz Vásquez

Estudiante de Derecho

         

Atendiendo a la urgencia de la salud de la comunidad humana generado por la Covid-19, se ha puesto en camino un artilugio político de medicalización, encausado las ingentes inversiones en ciencia y tecnología para mitigar la Pandemia. Cuyos argumentos se expondrán a continuación.  

           La historia evolutiva de la ciencia política en torno a la toma de decisiones, ha estado marcado por la ciencia en sí, ya lo anunciaba Thomas S. Kuhn en su manuscrito La estructura de las revoluciones científicas, que la revolución científica se impone colosalmente de manera científica, sin importar la materia en cuanto tal o época histórica.  Esto hace hincapié la genialidad de los grandes magnates del cientificismo, emanando el progreso tecnológico vinculado a la energía atómica, la cibernética, la biología molecular, la electrónica, las nanotecnologías, puso al hombre dentro de la mecanicidad y una dependencia del consumo. Una sociedad del hiperconsumismo diría el filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Hito histórico en la conciencia de la humanidad, el afán por la interacción eficiente, la búsqueda de la vida más tecnificada, la solución de problemas inminentes a nivel macro y micro cósmico, desplegó el desarrollo de grandes grupos políticos, económicos y culturales.

 

          El saber humano ha sistematizado mediante reglas y protocolos la ciencia fáctica, tendiendo a su universalidad cada vez más patente. Esa esfera de las estructuras científicas mediáticas está reflejada en la cosmovisión de físicos, matemáticos, biólogos, químicos, en gran medida, aferrados a la materia como garantía de la innovación e investigaciones múltiples. Esta élite, no cave dudad que están exiliados de toda esfera dogmática, política. Esta armonía constante en este estudio, según el francés Juan Jacobo Rousseau en su códice El Contrato Social, describe que el derecho permite con lo que el interés prescribe, a fin de que la justicia y la utilidad no resulten divorciadas. La ambición del interés de las grandes cupulas del poder político, de antemano están mediatizadas mediante una regulación formal subjetiva.

 

          La ambición por poder político y la acumulación de riqueza, no es pensamiento innovador, ya Adam Smith en su libro La riqueza de las naciones advertía que la conducta económica fundada en el propio interés desencadena a través de la mano invisible del mercado. Esto fue el afán de los Estados más potentados del siglo XXI.

          Me da la impresión que el trabajo científico del SARS-CoV-2, causante del covid-19, formó parte de un gran poder conspiratorio, razón por la cual, el BBC News revela que el presidente de Estados Unidos Joe Biden, ordenó a los servicios de inteligencia investigar los orígenes de la pandemia de covid-19, por que se ve incierto si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio.

 

          Queda claro que desde un principio se advirtió de este virus mortal, BBC News nos revela que el investigador de la Universidad de Hong Kong, Yuen Kwok-yung, del gobierno de China sabía que el nuevo coronavirus podía propagarse entre humanos. El experto asegura haber alertado al gobierno el 12 de enero de la sospecha de la transmisión humana del SARS-CoV-2, causante del covid-19, pero sus advertencias no se dieron a conocer hasta el 19 de enero.

 

          De haber sido la ambición por controlar el planeta, no con la repotenciación de nuevas bombas atómicas-químicas, sino con el diseño de un virus, que biológicamente vulneraría las células del genoma humano llevándolo a su fin, haciendo que los países asiáticos están gestionando mejor esta crisis que Occidente. Mientras allí se trabaja con datos y mascarillas, aquí se llega tarde y se levantan fronteras, afirma Byung-Chul Han. Pues bien, en medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global irrumpe de pronto el “virus”, la sociedad aterrada y llenos de pánico, vuelve a instituir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo. La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente. El miedo al contagio de la enfermedad siempre se ha dado durante las epidemias.

 

          El Colegio de Sociólogos del Perú, en su antología El coronavirus y su impacto en la sociedad actual y futura, copilado por Arturo Manrique Guzmán, afirma que detrás del miedo al contagio está el miedo a la muerte, uno de los principales temores del ser humano históricamente y enemigo nocivo a la vez, provocando una crisis sanitaria. Es necesario reconsiderar nuestras formas de ser y de estar en el mundo.

 

          En la dimensión de quien ejerce el poder, se vuelve una praxis, un libro viviente (El príncipe), los argumentos del cínico Nicolás Maquiavelo, «el fin justifica los medios», manifiesta el poder de una forma descarada de cumplimiento en carne viva en la actual modernidad. En vista de inminente suceso del despliegue de la Pandemia, las decisiones políticas las toman los tecnocráticos de gobierno, sean estos “autoritarios” o “democráticos”, tal es el caso de China, Rusia y Estados Unidos. El destino de las tecno-ciencias está regida por los intereses dominantes en el campo económico y político. Por ello las inversiones en ciencia y tecnología se concentran hoy en la Covid-19, retomando Han nuestra sociedad, se mide por el hiperconsumismo.

 

          En palabras de Adam Smith, la riqueza de los Estados magnates, como es el caso del G20, no mide que hay que salvar a la población humana del desgarrador asesino virológico del Covid-19, sino que es el momento más oportuno para aumentar sus riquezas, atendiendo al inmenso control que tienen sobre el globo terráqueo. He aquí el estilo maquiavélico de la toma de decisiones políticas sobre los gobernados. No miden el incremento de la deuda externa de los países subdesarrollados, la inminente crisis sanitaria e inmunológica.

 

          Del desarrollo tecnificado de una serie de antivirus y sus vacunas, incluyendo equipos para controlar la Covid-19, ha engrosado enormemente las arcas de los países más ricos del mundo, razón por la cual secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a los Gobiernos que establezcan un impuesto para los ricos que se han beneficiado económicamente durante la pandemia con el fin de reducir las desigualdades.

 

          Llego a considerar, que hemos aprendido a convivir con el virus¸ el de no extrañarse ante la muerte y al miedo, de verse sumergidos en un profundo dolor cuando un congénere se nos va. A raíz de esta Pandemia, ha surgido la pandemia de la soledad, alrededor del mundo, el ser humano ha descubierto en plena crisis del coronavirus, que la peste del olvido que castigó a Macondo, el pueblo ficcional de Gabriel García Márquez, es en hora buena, la novela actual de nuestra existencia, el relato vivido de Santiago de Ernest Hemingway en alta mar.  


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